Cuatro huellas y seis patas

Astegiano, Carolina

No les habrá resultado nada fácil a tres hombres, vestidos estrafalariamente, no llamar la atención y ocultar a tres animales tan grandes como exóticos. Por eso, es doble el mérito de darles los juguetes a los padres para que los entreguen a quienes correspondan, enseñarles a ser discretos –lo cual nunca ocurre- y permanecer detrás de la ventana mientras supervisan la acción, se toman el agua y le dan el pasto a las bestias.

Por suerte, ya no tienen que hacer malabares. Esa madrugada los vi. Ya no es necesario ocultar el secreto.