El pecado de Papá Noel

Zenitram, Ana María

Puedo decir a mi favor que, yo ya había recibido muchas cartas como esta… tantas….

“Papa Noel:

Te pido un trabajo para papá. Está triste y por eso se enoja mucho y le grita a mamá. Entonces con la Nadia salimos y nos ponemos a jugar a quién grita más fuerte el color del auto que pasa… y nos quedamos un rato largo: “¡rojooo, verdeee, gris…!”. Y aunque sabemos que los gritos y los ruidos siguen, casi no los escuchamos.

Por eso Papá Noel, si podés, vení a mi casa y trae un trabajo para el papi.”

¡…y decidí hacer lo que nunca había hecho!

El 24 aparecí, los llamé desde la vereda de enfrente, jamás pensé lo que pasaría.

Ellos salieron disparados….

Nadie escuchó el silbato del tren.