El títere

Hinrichsen, Ana

No me preguntes cómo, pero se las ingenió para volver a mí.

Recuerdo que para un día del niño había prometido hacer unos títeres para un comedor infantil y, en un momento de descanso, simplemente y como jugando, salió. Y me quedó perfecto, igualito a vos.

Te lo envío porque no me animo a destruirte. Por todo eso de la magia negra no me he animado a quemarlo ni a cortarlo en pedacitos o tirarlo a la basura. No quiero hacerte daño.

Pero, en un tiempo más, contaré su historia. La tuya y la mía, ya verás.