La prueba

Ficher, Henry

Hace un tiempo conocí a una mujer llamada Priscila, en una discoteca frente al mar. Un hombre la estaba acosando y yo defendí su honor.

Bailamos merengue y bailamos son. Sentí su cuerpo ceñido al mío, sus senos rozando mi pecho, su pubis pegado a mi pierna.

La besé contra un muro, en una calle sin farol. Frente a su puerta me dio las llaves y pidió que abriera. Pero yo, torpe de mí, no logré abrir el candado de su reja.

Me despidió con un beso en la mejilla y nunca más la volví a ver.