Los reyes, los camellos y mi revolución

Ramallo, Luz

Como todos los años, el 5 de enero salí de prisa a recorrer jugueterías. El pueblo, un caos. Cajeros automáticos sin dinero, bancos colapsados, tope de extracción. Un calor agobiante nos tuvo a todos mal predispuestos y jodidos. Pero cumplí. Luego de colocar prolijamente los obsequios en cada par de zapatito, me senté a escribir, ya entrada la medianoche. Les escribo porque sé que no existen, encabecé. Y redacté mi protesta que se convirtió en un verdadero manifiesto contra la explotación de los camellos que alentados por mi letra se rebelaron contra los monarcas, iniciando esa misma madrugada la revolución proletaria que pasaron a liderar y que yo les había pedido.