Noche terrible (sobre un cuento de Roberto Arlt)

Bustamante, Analía Verónica

Antes, mucho antes yo veía a través de tus ojos, en lo más brilloso del reflejo de tus ojos, veía esto y todo lo que vendría, podía escuchar en lo más insonoro de tu voz este abandono, esos suspiros a mis espaldas, ese sutil hacerme sentir la peor de todas. Para darme cuenta del dolor me miraba al espejo, el perverso rito de mirar el dolor, ver deformarse la cara, los ojos apagados, la piel húmeda, el gusto a sal. Ya me sequé, no puedo desprender de mí más nada, sólo la incesante pregunta ¿Por qué no escuché mi intuición?

No tenías derecho. Vos elegiste. Tomaste mi alma, la tiraste contra la vereda, un golpe seco en el asfalto y ni siquiera estabas allí para explicarme. “Es lo mismo que cometer un crimen”, ¿pensaste? Seguro que sí, todos tenemos algo de cruel. Yo también. Ahora no vas a tener opción, cuando te apunte a la cabeza, cuando te apriete el cuello hasta la inmovilidad, cuando te clave el cuchillo las veces necesarias y más. Entonces no vas a elegir, voy a elegir yo. No es por vos, es por mí, para verme “revólver”, revolver tu sangre, para saber que me quiero, como no me quisiste vos.