Quizás pueda contratarlos

Vicente, Fernando

Me despertaron unos pasos en el despacho de mi padre. Salí de la cama y me acerqué hasta allí con cuidado de no hacer ruido. Llegué a tiempo de ver cómo salían por el balcón: Baltasar con sus collares dorados y exóticos, Gaspar con su elegante traje y Melchor con sus cabellos totalmente blancos y un puro en la boca. Fuera, en una furgoneta negra en medio del jardín del rancho, les esperaba un paje al que llamaban Murdock.

Al poco metieron a mi padre en la cárcel. Cuando lo visito, me dice que no eran los reyes, sino unos hijoputas, pero yo creo que lo dice porque a él no le trajeron nada.