Romance de primavera

Salguero, María Aurora

La noche primaveral predisponía a una hermosa velada. Juliana se preparó y cerca de la 01:00 estaba lista para emprender el camino. Primero el Pub, luego el boliche. En su primera parada hacia el fondo, en el mostrador, la mirada de Juliana se detuvo en una figura que bebía con tranquilidad. Ella estaba deseando que girara el rostro para poder apreciarla con más curiosidad. Se dijo con un suspiro: “No lo conozco ¡Qué lástima!”. Giró y sin querer chocó con el muchacho que le invitaba una copa. La muchacha apenas podía balbucear palabras. Todo le costaba una eternidad, recién se despabiló en un lento. Gerardo estaba de paso hacia Uruguay. El tiempo los unió en una vorágine de comentarios y se besaron apasionadamente en un galopar insólito de corazones hechos a la medida.

El amanecer los encontró en la Costanera. Sólo se agitaba la fuerza alocada de la juventud, que dio paso a mil propuestas y cientos de promesas; sabían difíciles de cumplir. Al activar los celulares pudieron tranquilizar a todos pero, fue suficiente para comprender que el tic-tac de la realidad los llamaba. Alguien esperaba con un anillo y otra promesa. Un beso interminable de sabor agridulce y una profunda melancolía fueron arrastrados por muchísimo tiempo…