Sordos de diálogo

Mancilla, Eduardo

– La tierra es de mí propiedad, exigió un patrón de estancias

– La tierra es del que la trabaja, reclamó un peón.

– La tierra es fértil, salpicó la lluvia.

– La tierra, el aire y los árboles son nuestros, silbaron los pájaros.

– La tierra es toda mía, tronó una voz celestial que sonaba a nuestra imagen y semejanza.

– Somos la tierra, demandaron los originarios

– La cosecha es pública, decretó el gobierno, le puso impuestos y dejó el coloquio.