Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte I

varios

Abagianos, Fedra
El camino más largo puede llevarte a la boca del lobo. Pero te da más tiempo para ver y escuchar mejor, el trayecto a la salida.

Acosta, Nuno

El hacha partió en dos al lobo. Su sangre bañó a la niña de blanco que huía del bosque en el que acababa de morir su abuela.

Acosta, Nuno

¡Lalaraláaaa! toc, toc… Abue… ¿qué le ocurrió a tu casa? Juguemos al interrogatorio… Aahhh… AUUUUU!… chop, chop… ¡Abuelitaaaa!

Acosta, Nuno

Lobo, ¿por qué te pareces tanto a mi abuelita? ¿Te he contado que siempre la hemos querido matar con mi amante, el leñador?

Álamo González, Ricardo

Llegué a la fiesta de disfraces vestida de Caperucita. Los lobos aullaron de placer. Le ofrecí mi cuerpo menudo al de la boca más grande.

Álamo González, Ricardo

Bosque incendiado. Stop. Caperucita y lobo quemados. Stop. Abuela pirómana detenida. Stop. Aplazado cuento hasta celebración de juicio. Stop.

Álamo González, Ricardo

Fui al baile de disfraces vestida de Caperucita. Los jóvenes lobitos aullaron de placer. Al más atractivo le hice morder mi lindo cuerpo.

Álamo González, Ricardo

Soñé que no hallaba la casa de mi abuelita y me perdía en un bosque de nieblas. Cuando desperté, el hombre lobo olisqueaba mi entrepierna.

Álamo González, Ricardo

Murieron los lobos. Pasaron los años. Ardieron los bosques. Se extinguió la especie humana. Entonces Dios creó un paraíso lleno de Caperucitas.

Álamo González, Ricardo

Cuando apago la luz de mi cuarto, veo claramente los ojos inyectados de sangre del lobo que me defiende de mis pesadillas con Caperucita.

Álamo González, Ricardo

Soñé que una niña con capa roja y su abuelita enferma me comían. Desperté sobresaltado. Para calmarme, salí de la guarida y aullé un rato.

Álvarez Cordeiro, Dolores
“¡Qué dientes tan blancos tienes!”, exclamó Caperucita. “Será de cepillármelos todos los días”, dijo el lobo, antes de zamparse a Caperucita.

Álvarez, María Consuelo

La Caperucita dejó el rojo pasión, que la ponía en evidencia. A los quince años se vistió de azul, conquistó al príncipe y huyeron juntos.

Amoroso, Esmeralda

A través del tiempo, en las páginas de un libro o en la vida misma, Caperucita sabe que el lobo feroz, disfrazado de dulce abuelita, volverá.

Baby, Gabriela

Pic Nic: Caperucita se queda en el bosque: ¡flor de merienda para todos!

Baby, Gabriela

La gula: En el bosque se está mejor, piensa la niña. Saca el pan, la mermelada, el mate y ¡que la abuela se joda!

Baby, Gabriela

Harto: Abuelita ¡qué ojos tan grandes! Y vos caperucita, ¡cada día más miope!– dice el lobo, se saca el camisón y se va tras un portazo.

Baby, Gabriela

Llevá saquito nena: Le puse la capita, le puse la capucha, le puse la mermelada y el pan casero. ¡Uy! ¡Me olvidé de ponerle un DIU!

Baby, Gabriela

Bienvenido: ¡Pasá, Feroz, que te estoy esperando! No necesitás hacerte el lindo, ni el tierno. Te creo, te creo: metete en mi cama; comeme toda.

Baldessari, Adriana Sofía

En la soledad del geriátrico, la abuelita lamenta no haber sido comida por el Lobo.

Baldessari, Adriana Sofía

Por las noches en la taberna, el Leñador trata de olvidar con el alcohol su complicidad con el Lobo.

Baldessari, Adriana Sofía

La hermana menor de Caperucita nunca viste de rojo. Tiene prohibido llamar la atención.

Baldessari, Adriana Sofía

Los árboles piensan que el Leñador fue una leyenda. Nadie volvió a hacharlos desde el sangriento episodio del bosque.

Barberis, Diego

“Con tanta caperuza roja y progre, más que un lobo, en el cuento debiera haber un gorila.”

Barros, Renzo

– ¿Yo tocarla? ¡Uh!, qué asco, me podría romper mis hermosas uñas. ¡Jamás la atacaría!, soy vegetariano. ¡Al que quería comer era al leñador! ¡Caperucita es una discriminadora!

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