Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XIII

Varios

Molinari, Gonzalo

Tenía un ojo negro, la nariz rota y un colmillo quebrado… “¡Cómo iba a saber —me dijo— que la vieja es de la barra brava de Estudiantes!”

M Gonzalo

La caperusa histérica, harta de un lobo postrado, sedujo al solícito cazador, para que restaure de un heroico escopetazo su amada soltería.

M Gonzalo

Bigote, camisa inflada de pectorales, gesto rancio de asco en la cara y escopeta en mano. De un tiro, termina al fin el zoofílico romance.

M Gonzalo

El lobo, contra lo que se ha dicho siempre, no fue asesinado por atacar a la abuela… sino por el imperdonable crimen de vestirse de mujer.

M Gonzalo

Sus amigos le recomendaron divorciarse. Pero Hanz, el menor de siete hermanos, deseaba tanto verla sufrir que nunca recordó que venía su nieta.

M Gonzalo

Matar al lobo por comerse a la abuela es matarlo por ser lobo. El lobo no podía hacer otra cosa. El cazador podría haber sido un escritor…

M Gonzalo

Siglos después todavía se espera una reivindicación para el lobo que siguió su instinto y una condena para el cazador que mató con sadismo.

M Gonzalo

Por más que el cazador haya condenado al lobo a ahogarse en el lago con su vientre lleno de piedras, los niños siguen temiéndole al lobo.

Moreno Sanz, David

Cuando Caperucita se adentro en el bosque, el lobo seguía allí.

Moreno Sanz, David

La abuelita interrogó a Caperucita: – ¿por qué con cada visita, tu falda mengua más y más?

Moreno Sanz, David

Lobito Rojo ¿Dónde vas? –le preguntó Caperucita Feroz.

Nasello, Patricia

Busca entre los árboles y clama al cielo voceando su nombre. Caperucita no puede aceptar que el lobo ha muerto.

Natyxkat

Se dedicaba a cortar estómagos de lobo. Esperaba encontrar mujercitas que le agradecieran y hablaran a pesar de ser un extraño.

Natyxkat

¡Qué ojos tan grandes tiene! pensaba el lobo feroz cuando la abuela parpadeaba dentro de su estómago.

Natyxkat

El camino corto la llevaba a donde el camino largo la traería, lo que no sabía era que terminaría en la boca del lobo

Neira, Fernando

Caperucita twitteó que iba a lo de su abuela, el lobo lo vio en su celu móvil, fue así que la interceptó y se la recomió.

Neira, Fernando

¿Saben por qué Caperucita no vuela? Porque le teme al lobo del aire. Tara ta ta, tara tata ta ta tan….

Neira, Fernando

Debido a la “ola de inseguridad”, Caperucita sube a su tabla de surf y va a visitar a su abuelita por mar y no por bosque.

Neira, Fernando

Dicen que Caperucita roja iba a la casa de su abuelita, cayó la noche y la aplastó. Colorín colorado.

Neira, Fernando

Caperucita Roja fue detenida por “comunista” por un grupo de tareas. Colorín colorado a esta caperucita han decapitado.

Oriolo, Oscar

Aúllen lobos; en Moscú, cubierta de nieve, Caperucita adhirió a la causa de Lenin.

Oriolo, Oscar

Suspirando por el Príncipe azul, la Bella Durmiente soñó que era el lobo el que le llenaba la canastita a Caperucita Roja, y no su mamá.

Oriolo, Oscar

En las noches de luna llena Caperucita Roja se convierte en loba y corre al bosque; desde la aldea se escuchan los aullidos de los leñadores.

Oriolo, Oscar

Cuando el lobo la piropea en las noches de luna llena, Blancanieves se ruboriza, se convierte en Caperucita Roja y juntos aúllan de placer.

Oriolo, Oscar

Cuando Caperucita Roja despertó en medio del Monterroso, el lobo feroz aún estaba allí.

Oriolo, Oscar

La increíble y triste historia de la Caperucita Roja y su abuela deslamada, despierta el apetito sexual del lobo feroz.

Oriolo, Oscar

Leñadores del bosque, con el patrocinio del lobo feroz, acusan al Caballero Rojo por negarse a examen de ADN solicitado por Caperucita.

Oriolo, Oscar

Urgente, Honduras: Porfirio Lobo manda fusilar a Caperucita Roja.

Oriolo, Oscar

Caperucita Roja traiciona causa socialista; junto a conservadora Blancanieves, entrega petróleo del bosque al imperialista Lobo Feroz.

Oriolo, Oscar

Leñadores ansiosos esperan la luna llena: Caperucita se convierte en loba… ¡¡¡y usa lencería roja!!!

pablogonz68

Esta mañana salimos a cazar al lobo. Éramos veinte hombres armados. Desde lo alto de su yegua torda nos dirigía Caperucita.

Parisi, Carlos

Cuando detuvieron al lobo, Caperucita (claramente influida por el Síndrome de Estocolmo) no dudó en ser testigo de la defensa.

Parisi, Carlos

Vestido con la ropa de la abuelita, el lobo no paraba de mirarse al espejo. “¿No estoy divina?”, preguntaba a una incrédula Caperucita.

Parisi, Carlos

Cuando llegó el leñador nada quedaba para almorzar. No pudo culpar al lobo por comerse a la abuelita solo; siempre fue una dulce viejita.

Parisi, Carlos

– Caperucita ¿llevarás el almuerzo a la abuelita? – No Mamá… nunca lo haré. Y colorín colorado…

Parisi, Carlos

¡Basta de Caperucita! Soy grande y salgo con quien quiero Mamá. Además no sé por qué pero el aliento de Feroz me recuerda tanto a Abuelita.

Parisi, Carlos

-Me toca a mí Feroz. -Ya voy Leñador. -Caperucita, dime que te gusto más que él. -Seguro soncito, tú eres único. Deja doscientos antes de irte…

Parisi, Carlos

No sé cómo manejarlo doctor… hay una nenita que vive criticando mis ojos, mi boca, mi nariz, todo. ¿No es cierto que soy un lindo lobo?

Parisi, Carlos

¿Por qué me tienen que poner justo a mí de protagonista en ese cuento…? ¿Acaso no saben que soy un lobo vegetariano?