Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XIV

Varios

Parrilla, Ernesto Antonio

No hubo Caperucita, pasteles, ni lobo. Con ese cuento se disfrazó un triángulo amoroso entre una princesa, su abuela y el leñador del rey.

Parrilla, Ernesto Antonio

Desde que tienes Twitter ya no visitas a tu abuelita. Te extrañamos. El Lobo.

Parrilla, Ernesto Antonio

“¿Qué llevas en la canasta?”, preguntó el lobo. “Preservativos”, contestó ella. El animal salió huyendo, como lo había presagiado su madre.

Parrilla, Ernesto Antonio

Abuelita… ¡estás hecha mierda! No vale la pena esperar. Y dicho esto, sacó una 45 y disparó. Siete días después, cobró la herencia.

Parrilla, Ernesto Antonio

Mira Charles, el cuento es lindo, pero eso de que el lobo se traga a la vieja y el leñador la rescata viva… no creo que tenga éxito.

Parrilla, Ernesto Antonio

La duda existencial en la literatura es si el cuento de Perrault hubiese tenido tanta repercusión con otro color, por ejemplo, el amarillo.

Parrilla, Ernesto Antonio

– Caperucita, ¡qué ojos más grandes tienes! – ¡Corten! Será de Dios. ¡Otra vez estudiaron el diálogo con los guiones cambiados!

Pérez Varela, Luis

Nos miramos a los ojos el lobo y yo, y tuvimos respeto, y tuvimos miedo, y nos envalentonamos, y abrimos la boca, y nos comimos.

Pettinari, Guillermina

Hola Abuelita, soy Caperucita, hoy cenamos lobo al horno con papas, trae el pan y el vino que están en la canastita.

Pierce, Karen
¿Que ojos grandes tienes? ¿Qué orejas grandes tienes? ¿Qué boca grande tienes? Y si Sr. Juez, me la comí, no creo en la crítica constructiva.

Piñeiro, Carolina
Caperucita, Hansel y Gretel, y Bella Durmiente estaban en la panza del Lobo. El cazador los rescató, y la abuela estaba bien.

Piñeiro, Carolina
El lobo estaba enfermo y no se comió a Caperucita, ni a la abuelita, sino una aspirina.

Piñeiro, Carolina
El lobo logró escapar de la Caperucita glotona.

Piñeiro, Diana
La japonesa Caperucita Roja no se llevaba bien con el lobo chino.

Piñeiro, Diana
El lobo no sabía a quién asustar ¿a Rapunzel o a Caperucita Roja?

Piñeiro, Diana
La loba era un lobo. Caprucito Rojo era una persona. Y no se llevaban bien porque Caperucito Rojo le ganaba al ajedrez.

Piñeiro, Diana
El Príncipe a Caperucita Roja. El Lobo a la Sirenita.

Piñeiro, Diana
El cazador es mejor que la Sirenita en natación.

Piñeiro, Diana

El lobo y Caperucita Roja trabajan de lo mismo: ama y amo de casa.

Piñeiro, Diana
Caperucita tiene una cita con el cazador.

Piñeiro, Diana
Caperucita fue a la feria y compró una medalla y el lobo compró a Caperucita.

Piñeiro, Diana
En la calle todos vieron a Caperucita y al lobo jugando a la mancha.

Piñeiro, Gustavo
abuelita abueLita abueLOta aBueLOt aBuLOt aLOBt LOBt LOBO lOBO
loBO leoBO leñaBo leñaBor leñador

Piñeiro, Gustavo
Independiente 6, Gimnasia 0. La Roja goleó (una vez más) al Lobo.

Piñeiro, Gustavo
aCepuricta oRaj Lobo oLob Caperucita Roja.

Piñeiro, Gustavo
Caperucita lleva la canasta. El lobo se come a la abuela. La Sirenita, nada.

Piñeiro, Gustavo
Caperucita caperuzó al lobo, y el leñador le dio leña.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Pasaron nueve meses desde aquel furtivo encuentro. En la sección de maternidad Caperucita repite sin cesar: ¡Pero Abuelita, a tu edad!

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

– ¡Claro que el tamaño importa! – dijo Caperucita al lobo, que avergonzado, escondía con timidez su rabo entre las piernas…

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Tras ingresar en prisión la abuelita, presunta líder de la red de prostitución infantil, el caso Caperucita continúa bajo secreto sumarial.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

La abuela de Caperucita teme por la vida de su nieta, que continúa su huelga de hambre y sed contra el Plan de Gestión Universal del Lobo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

A bordo de una vieja motocicleta, Caperucita recorre a diario los suburbios, repartiendo comida por encargo a cambio de un mísero jornal.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita se miró en el espejo, peinó su pelo canoso, palpó sus arrugas con las yemas de los dedos y lloró la muerte del último lobo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Vamperucita roja y el hombre lobo feroz se dirigen a casa de la abuelita, ignorando el affaire que ésta tiene con Van Helsing, el cazador.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Es Nochebuena, la crisis acecha al mundo de los cuentos infantiles. Caperucita abandona la casa de empeño con el roído traje de Santa Claus.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Una horda de zombies desmembra el cuerpo de Caperucita, no quedando ya vivos sobre la tierra, los no muertos invaden los cuentos infantiles.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita añora en su cuento el amor de un príncipe azul. Mientras el lobo se disfraza de drag queen, el cazador guisa unas ancas de rana.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita roja analiza en su último libro las graves consecuencias de la caída del bloque socialista y el feroz avance del capitalismo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita Negra: Camina arrastrando su oscura túnica por el barro, un hedor purulento ahuyenta al lobo feroz, que abandona los despojos del cadáver de la abuelita.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita Blanca: El aura que irradia su silueta ciega los ojos del cazador, un seco impacto atenúa el brillo de la caperuza, que comienza a teñirse de rojo.