Vaso de agua

Ramos Ramella, Daniel

Después de dejar el vaso de agua medio vacío, volité antes de mirarme lentamente en el espejo y reaccioné. El vaso había caído, miré como dejaba chillar y como los cristales de vidrio se dispersaban entre la alfombra, mientras el agua se amotinaba y luego se diluía por el felpudo gigante.

Viendo el vaso medio vacío y medio destrozado, tomé mi último sorbo de saliva y me quedé sediento toda la noche, sin vaso, sin agua, sin vaso medio lleno, pero con una gran preocupación: de no pisar los vidrios cuando me levante a volver a tomar un nuevo vaso de agua, un vaso medio lleno u otro vaso vacío.