El refugio

Otero, Alejandro

Si el refugio es donde más cómodo nos sentimos, ¿ahí mismo no es el hogar donde conviven el arte y los placeres?

Si el lugar donde habitan las obligaciones bien podríamos llamarlo el calabozo, ¿no deberíamos llenarlo de espacios? Y así al refugio lo llenamos con nuestra presencia.

Si al final del camino llegamos todos, y a eso le llamamos muerte, ¿lo más aconsejable no sería transitarlo siendo fieles a nuestra alma?, porque si las personas sin ética les pesa caminar, ¿los sanos éticamente no deberían volar?