Sin título

Brisco, Lucas

¡Juan estaba aterrado! Lo atormentaban las historias de fantasmas que se repetían en su pueblo.

Al llegar la noche, cuando intentaba conciliar el sueño, escuchó ruidos. No pudo descifrar de donde venían. Buscó por toda la casa, y nada; salió al parque… pero tampoco pudo ver nada.

Al regresar a su habitación, tanteando en la oscuridad y palpitando el horror, posó frente al espejo.

No se reflejó, y sus ojos sólo sirvieron para llorar…