La tía Angustias elige vino

Gil Michelena, Eduardo Jorge

Para todas las personas que sufren la vida de Angustias, la tía.

Angustias salió de su casa corriendo, había recordado que para la cena de esa noche a la que había invitado a Jorge, había olvidado el vino; y ya era tarde para pedir consejos y hasta para llegar al centro y recorrer vinerías y elegir el adecuado. Un temblor se apoderó de ella al presentir el desastre de una cena preparada en horas justo por no tomarse un minuto para recordar. Pero, ya estaba hecho y su suerte estaba por perderse si no encontraba el vino adecuado.

Llegó al supermercado atestado como todos los viernes; pensó “No haré a tiempo”. Dudó ¿Debería ir a otro? Perdería más tiempo y quizás estaría colmado también. Mientras le corría un sudor frío se decidió y entró. ¡¿Dónde estaban los vinos?! Se le acababa el tiempo, corrió por entre las góndolas mientras las gotas de sudor rodaban por su maquillaje. Al fin vio las botellas en la góndola del fondo. Corrió. Quiso morir. ¿Cuál elegiría? Ella no sabía nada de vinos, pero peor era que no sabía el gusto de Jorge.
La opresión le llegó al pecho y quiso llorar y cuando ya llevaba desconsoladamente las manos a sus ojos sonó el celular, lo atiende y escucha: – Angustias… el vino para la cena lo llevo yo.