Gardella, Martín

Martín Gardella
Martín Gardella

Las dos caras de una misma moneda

1. Soy escritor y abogado, no creo que ambas profesiones sean incompatibles. Quizá es difícil amoldar los dos perfiles, pero yo me considero bastante atípico en ese sentido. Si bien en mi trabajo soy muy serio, y visto de traje y corbata, en mis relaciones sociales soy súper informal. Por otra parte, creo que el abogado tiene muchos puntos en común con el escritor, sobre todo porque lee y escribe mucho. Cuando estaba en la facultad recuerdo que hacíamos una revisa en el centro de estudiantes (“Pensamiento Jurídico”) y más adelante empecé a escribir como cuatro libros de Derecho, que quedaron inconclusos porque siempre descubría que otra persona ya había abordado el mismo tema previamente… Me gusta mi trabajo, no hay tantos especialistas en Derecho Empresario enfocados en el Derecho Petrolero, y en 10 años crecí mucho en mi profesión, pero en la literatura encontré un espacio en el que puedo expresarme y desarrollar mi creatividad.

Cincuenta palabras

2. Mi incursión en la ficción empezó hace ocho años, cuando un compañero del trabajo se inscribió en un taller literario. Él me pasaba los ejercicios que le daban y, a modo de broma, o por competencia, yo escribía a la par, a veces alterando incluso la consigna. Un día se anotó en un concurso del Centro Cultural Borges y sólo para molestarlo envié también unos cuentos míos. El problema fue que yo quedé finalista y él no… Más adelante iniciamos juntos una revista interna en la empresa y organizamos un concurso de cuentos de 50 palabras. El proyecto quedó trunco, pero en dos días escribí como 30 textos. Me surgían espontáneamente. Así fue como empecé a investigar sobre el microrrelato, a leer antologías (En frasco chico, Por Favor sea breve, Galería de Hiperbreves, etc.) y a autores como Ana María Shua, Marco Denevi, Augusto Monterroso, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges. Sin duda lo que más leí en los últimos 20 años fueron cuentos.

Si breve, dos veces bueno

3. Lo que más me gusta de los microrrelatos es que son breves. Por mi profesión y mi familia (tengo dos hijas muy chiquitas) dispongo de muy poco tiempo para leer, y me da la sensación de que leer un libro de microficción es como ver un canal de videoclips. Mis ratos de ocio son cortos, jamás podría seguir una novela o una serie de televisión, pero en media hora puedo en cambio ver hasta diez videoclips… Y de la lectura surge la escritura. Del cuestionamiento de lo que uno lee, de jugar con ese material, de tratar de hacer otra versión, o una continuación. Es cierto que éste es un género un poco bastardeado. Muchos creen que uno escribe cortito porque es vago, o porque no es capaz de escribir una novela. No entienden que es lo que a uno le interesa y le gusta hacer…

El living sin tiempo

4. Hace dos años decidí empezar un blog (www.livingsintiempo.blogspot.com) para obligarme a escribir y a tener cierta constancia. El formato me gustó de inmediato, todos los días subía cuentos y leía los comentarios que dejaba la gente. Así fui conociendo también otros blogs y haciéndome de muchos amigos. Creo que Internet permite descubrir autores muy buenos que de otra manera nunca podríamos leer. Aunque comencé subiendo cuentos más largos, después me di cuenta de que la microficción era lo que más me gustaba y terminé centrándome en este género.

Melómano compulsivo

5. “El living sin tiempo” es un nombre que en realidad se me había ocurrido para un programa de radio. Es que mi otra pasión, además de la literatura, es la música y, aunque cueste creerlo de un abogado, trabajé quince años como Dj privado. Como soy un melómano compulsivo, compré alrededor de 7.000 discos y me encantaba invitar a mis amigos a escuchar música a casa. Para mí el “living” era un lugar de encuentro y de intercambio, a pesar de que la gente andaba siempre “sin tiempo”.

Nada llega por casualidad

6. Cuando empecé no estaba seguro de tener el suficiente “talento”, pero lo que nunca me faltaron fueron ganas. Me moví mucho, mandé textos a diversas publicaciones, participé de concursos literarios, y tuve la fortuna de que varios de mis cuentos fueran incluidos en antologías, como Supervivencia, Habitar en secretos, Grageas 2 y Asteroides. En 2009, me invitaron a participar como expositor en las III Jornadas Nacionales de Minificción en Rosario, y en 2010 Raúl Brasca me convocó para las Jornadas de Microficción de la Feria del Libro. En ambas oportunidades tuvo la posibilidad de conocer a grandes escritores que fueron muy generosos conmigo y que me impulsaron a escribir cosas nuevas. También me apoyaron mucho cuando decidimos lanzar junto a Esteban Dublín, Luis Gonzalí, Daniel Sánchez, Víctor Lorenzo, y Fernando Remitente, la revista virtual especializada en el género: “Internacional Microcuentista”. Pero nada llega por casualidad. Tuve que trabajar mucho y ser perseverante.

Nuevas tecnologías

7. El blog es para mí el formato ideal para escribir. Actualmente tengo cuatro online: “El living sin tiempo”, “Internacional Microcuentista”, “Proyecto Fotocuento”, un espacio que creamos con Christian Pereira, donde publico textos inspirados en sus fotografías, y “Timeless Fiction”, que posee cuentos de mi autoría traducidos al inglés por Gustavo Sevilla. En Facebook y Twitter no publico textos, pero me sirven para promocionar las entradas de los blogs y para interactuar con otra gente del medio, por lo que son igual de importantes y hoy les dedico también mucho tiempo.

El primer libro

8. En agosto finalmente pude lanzar mi primer libro de microrrelatos: Instantáneas. La publicación es el resultado de una acción conjunta entre varios autores nóveles, que nos unimos para poder cumplir nuestro sueño. Lo hicimos a través de la Editorial Andrómeda, que va a ampliar su catálogo de narrativa con cuatro colecciones: cuentos, novelas, antologías y poesías. El mío es el primero de la colección Microgenia que dirige Sergio Gaut vel Hartman, un espacio que espero logre instalarse por mucho tiempo, para que todos los microrrelatistas tengan la posibilidad de publicar.

Instantáneas

9. Creo que el título capta muy bien la idea de brevedad, además de referir a la fotografía, capaz de inmortalizar aquello que sucede en un instante. La ilustración la hizo Christian Pereira y consiste en unos chispazos de fuego, un elemento fugaz pero con muchísima fuerza. El libro se divide en cuatro partes. La primera se llama “Confesiones” y reúne relatos contados en primera persona. La segunda se titula “Macrorealismo” (nombre que juega con el opuesto de la palabra “Microficción”), y contiene textos un poco más largos, aproximadamente de una carilla y media. La tercera se denomina “Imposturas” y está integrada por cuentos que revierten y se burlan de algunas historias clásicas. Y la cuarta se llama “Fugaces”, porque está conformada por textos muy cortitos de diversa índole.

El tiempo no para

10. El tiempo es un tema recurrente en mis textos. El paso del tiempo, sobre todo, es algo que me obsesiona pero que no me da miedo, incluso me gusta mucho ironizar sobre la muerte. También soy muy nostálgico y me gusta apelar a los recuerdos. Viví en La Plata hasta los 13 años y mudarme a Capital Federal fue difícil. A pesar de estar tan cerca, son dos ciudades muy distintas, y para mí implicó también un cambio de colegio, de amigos, etc. Por eso me gusta volver al pasado y a esos momentos tan lindos. Tengo varios cuentos autobiográficos, aunque siempre poseen algún condimento de ficción, claro.

Humor fino, humor efectivo

11. El universo de la infancia se me aparece también a causa de mis hijas, que me asedian con sus muñecas e historias fantásticas sobre hadas y princesas. Me gusta mucho jugar con la intertextualidad y burlarme de los clásicos y de los estereotipos. El humor me parece fundamental. Un microrrelato que logra el humor fino, no desde el chiste, sino desde la ironía, el doble sentido o la sorpresa, tiene sin duda el éxito asegurado. De hecho en las jornadas de microficción son los más festejados, porque además se acomodan muy bien a la oralidad.

Animaladas

12. También me atrae mucho lo fantástico, la posibilidad de otras vidas, otros mundos, otros seres. Las metamorfosis kafkianas me parecen geniales, igual que las fábulas de Augusto Monterroso, los cuentos de la selva de Horacio Quiroga y algunos bestiarios. Esas influencias se notan en mis cuentos. Creo además que los relatos de animales son más populares y llegan también al público infantil. He tenido la oportunidad de leerles algunos a los niños y por el momento tuvieron muy buena aceptación.

Instantes cotidianos

13. Las ideas para los cuentos surgen de instantes cotidianos. A veces se me ocurren mientras viajo en colectivo, camino por la calle o escucho una canción. Otras se disparan a partir de un sueño, un recuerdo o un comentario que hizo alguien. Siempre llevo una libreta donde anotarlas, para que no se me “escapen” y pueda volver después sobre ellas. Eso sí, cuando me siento a escribir trato de que salga algo. Es posible que a veces no sean textos de gran nivel, pero los guardo porque sé que las ideas son buenas y que puedo retomarlas más adelante. Algunos relatos de hecho cambian tanto, que hasta yo mismo me sorprendo…

De la idea a la forma

14. No creo que existan “técnicas” para escribir, pero intento ser muy cuidadoso con el lenguaje y creo que he evolucionado. Con el tiempo aprendí a ahorrar palabras y a abandonar el vicio de la descripción. Sí me gusta utilizar muchos adjetivos, de lo contrario veo a los sustantivos como desnudos. Además creo que son la base de la microficción: un adjetivo bien colocado puede alterar todo el sentido de un texto. También me inclino por los giros finales y el efecto sorpresa, porque así son los microrrelatos que disfruto leer. Me gusta que me dejen pensando, que me arranquen una carcajada, o que me sacudan de un trompazo.

Lo que piensan los lectores

15. El lector es un elemento importante a la hora de escribir. Quizá sea por la excesiva formalidad de mi profesión de abogado, pero trato de que mis textos tengan una aceptación generalizada. Para no cansar siempre con lo mismo, paso del terror a lo romántico, de los relatos de una línea a los de una página, de la ternura al impacto. Claro que a veces juego con temas un poco “tabu”, como la infidelidad o el sexo, que a algunos pueden horrorizarles, pero que en definitiva son cuestiones de todos los días. El hecho de que un par de líneas puedan tener tantas interpretaciones diversas es, sin embargo, apasionante. En ese sentido, el blog es mejor que el libro, porque uno puede enterarse de la opinión de los lectores. Por eso valoro tanto sus comentarios y trato de generar el mayor intercambio posible.

¿Misión cumplida?

16. A veces está bueno hacer una mirada hacia atrás para ver el origen de los sueños y cómo uno los pudo ir concretando, pero la edición de mi primer libro no es una misión cumplida sino una que recién empieza. Me gustaría seguir creciendo en lo literario, escribir textos más largos, cuentos para chicos. No voy dejar la microficción, porque es un género con el que estoy cada vez más involucrado, me gusta y me divierte mucho, pero también quisiera probar cosas nuevas. Creo que la bola ya está lanzada…