Primera Junta de Gobierno

Rodríguez, Ricardo Antonio

Llovía sobre el coloso estadio Plaza de Mayo, ubicado entre las avenidas Irigoyen y Rivadavia. Sobre la tribuna que daba espaldas al Cabildo de la calle Bolívar, los simpatizantes del equipo de Primera Junta, apodados “los criollos”, desplegaban sus estandartes celestes y blancos.

Hipólito Vieytes había llegado temprano a la cancha, estaba sentado en uno de los escalones de la popular, junto a su inseparable amigo Nicolás Rodríguez Peña, quien además era su socio en la jabonería que habían instalado en la esquina de Venezuela y Tacuarí.

La Jabonería de Vieytes, tal como la denominaban los amigos, era lugar de reunión de jugadores y simpatizantes del Primera Junta. Durante la semana previa a este partido mucho se había analizado el armado del primer equipo, hasta que tres días antes del encuentro, el martes 22, se tomó la decisión final. Saavedra se puso de pié, y dirigiéndose a los presentes exclamó:

– Señores, ha llegado el momento de definir la formación para el viernes, vos, Manuel vas al arco- dijo, refiriéndose a Alberti. En la línea de fondo: Miguel de Azcuénaga de cuatro, yo de dos, vos Castelli de seis y el “Mingo” Matheu de tres. En el medio, de ocho juega Juanjo Paso, de cinco Manolo Belgrano y de diez Mariano Moreno. Adelante, bien de punta va Larrea.- concluyó y tomó asiento.

– Pero Cornelio- increpó Rodríguez Peña –faltan dos jugadores, no iremos a entrar con nueve me imagino-.

– Por supuesto que no, estimado Nicolás. Junto a Larrea en el ataque tengo dos muchachos que, aunque nunca los vi jugar, se que están muy compenetrados con nuestra causa. Por la derecha jugará French y por izquierda irá Beruti.