Una cinta, dos hombres

Vidal, José Luis

El día anterior presagiaba mal tiempo, negros nubarrones cubrían parte de la Gran Aldea y amenazaban acompañar con lluvia ese veinticinco de mayo de mil ochocientos diez. Esa madrugada, sumida en una semi oscuridad con la complicidad de los faroles esquineros que se apagaban al ser castigados por el viento, fue silenciosa testigo del paso lento de dos hombres, que como sombras, caminaban por una calle del barrio de San Telmo.

Ambos eran vecinos y una leyenda se estaba forjando, la cual quedó atrapada en los sutiles pliegues de una historia romántica. Si ensayamos un ejercicio de imaginación escucharemos sus voces, sus pasos, su presencia y el fervor que palpitaba en los mismos. Descubriremos su perfil humano, su amor al suelo patrio, sus ideales, la acción que en conjunto con otros patriotas están a punto de emprender.

De tal forma, al sentirnos junto a ellos es como tener una charla informal y enterarnos de que su destino era la Plaza Mayor donde el pueblo tenía una cita con su destino. La intención: entregar una cinta a los asistentes que ansiaban un gobierno criollo. Esos hombres eran French y Beruti.