El valor de los valores

Godoy de Gutierrez, Rud

La fiesta se desarrollaba con todo el esplendor de un gran acontecimiento. La pareja lucía espléndida, rozagante, feliz, rodeada de sus dos hijos y de sus seis adorados nietos que llenaban sus vidas de esa plenitud que sólo se alcanza cuando se tiene bienestar espiritual y se posee la fortuna de acuñar valores morales.
En esa noche de encanto y brillo los esposos cumplían sus cincuenta años de casados. Las Bodas de Oro.
Los invitados entregaban sus obsequios con renovados deseos de felicidad y prosperidad. Pero un alargado estuche de cuero, fue depositado en sus manos por un viejo y fiel amigo que caminó junto a ellos casi todos los años de sus vidas y conocía muy bien los sinsabores y dichas por los que sobrevoló el matrimonio. Con un estrecho abrazo les pidió que abrieran el regalo.
Descansaba en el fondo de un mullido terciopelo azul, una lustrosa y transparente botella de un afamado vino espumante, que lucía el escarlata del apetitoso líquido con orgullosa ostentación. El amigo sosteniendo delicadamente el regalo, explicó a la sorprendida pareja, que ese vino necesitó condiciones ventajosas de cuidados para su elaboración, un lugar propicio para su desarrollo, tranquilidad, cariño y atención permanente para que siguiendo un delicado proceso de fermentación, lograra ese suave bouquet y esa selecta fragancia que lo distinguía. Para ello fue añejado en cubas de roble, manteniendo su honestidad para prepararlo para el momento final, cuando llega la esperada ocasión de saborearlo y disfrutarlo. Son vinos que hacen historia, como esta maravillosa historia de sus vidas que ustedes añejaron en un nido de amor, donde mantuvieron inalterables los procesos de aquellos valores necesarios para una existencia plena, honrada, justa, con un basamento de afectos puros y sano compañerismo, recogiendo, saboreando y disfrutando cosecha a cosecha, los frutos de la vida.
El vino tiene vida, la vida nace del amor.