Epitafios enviados por los lectores

Piacentini, Mariano

– Epitafio de un cómico:
“Aquí yace un hombre… muerto!!! ¿qué esperaban?”

– De uno con culpa política:
“Si, yo lo voté”

Antonelli, Rodolfo

– En la tumba de un viajante de comercio:
“Vuelvo en una semana”

Cruz, Jorge Pablo

– En la lápida de un no vidente:
“La verdad es que no la vi venir”

Tonitosanta

– En la lápida de un vago:
“Descanso en paz”

– En la lápida de un trabajador:
“Descansa en paz”

– En la lápida de Humphrey Bogart:
“Déjame descansar ya Sam”

Iguina, Margarita

– En la lápida de Franz Kafka:
“Si me visitan, favor dejar el insecticida fuera del cementerio”

– En la lápida de Julio Verne:
“No olviden traer el periscopio”

– En la lápida de Jorge Luis Borges:
“Regreso cuando encuentre el camino que se bifurca”

– En la lápida Gabriel García Márquez:
“Acompáñame para darle fin a tantos años de soledad”

– En la lápida de Maria Antonieta:
“No hagan ruido, por favor. El dolor de cabeza es eterno”

– En la lápida del Rey Sol, Luis XIV:
“No muevan la lápida si no quieren sufrir de una insolación”

Rivero López, Héctor Luis

– Epitafio de un poeta:
“Aquí dejaron tirado el abrigo de un poeta. Ya no siente frío”

– “¿Qué buscas aquí hermano? Estoy a tu lado”

Azucar, Flor

– Este epitafio haría poner en mi lápida… (ojalá falte muuuuuucho…):
Recuérdenme en las flores,
en el canto de los pájaros
y en las mañanas de sol…
Los amo…

– Este epitafio lo escribí para un personaje imaginario, que se muere de amor en una tarde de otoño… muy triste…:
Descansaré aquí si vienes,
si me faltas, iré a buscarte…
porque no puedo estar sin ti…
Te amo…

Tonitosanta

– Bajo esta lápida de madera descansa Fructuoso Condón (marmolista).

– Bajo esta lápida descansaba (hasta ayer) el escapista Harry Houdini.

Schifrin, Bernardo

– Epitafio al monte autóctono:
Te desangraron de las especies más valiosas
hasta hacerte desaparecer con el desmonte
¡Ojalá resucitaras!

– Epitafio para colocar en el Riachuelo:
Fuiste agua cantarina, víctima de la ambición desmedida.
Tu cadáver es el símbolo maloliente del desinterés
por la Naturaleza y la vida humana.

Avilés, Alfredo

Aquí yace un maquinista ferroviario,
junto a una vía muerta y a un tren abandonado
Nefastos personajes los dejaron así en la década del noventa
Vilmente esquilmaron al pueblo y a la Patria.
Solo espero una voz que me diga
¡Levántate y anda!
Y miles de pueblos y ciudades, como el Ave Fénix,
resurgirán de sus cenizas

Rivero López, Héctor Luis

– En la lápida de Gustavo Adolfo Bécquer:
“¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!”

Stringhetti, Rodolfo

– En la lápida de San Pedro: “Golpee antes de entrar”

– En la lápida de George W. Bush: “Descanso en guerra”

– En la lápida de Dios: “Abierto las 24 horas”

De la Vega, Silvia

Horacio Quiroga

Me ayudó a tomar la decisión:
una necesidad…
mitigar tanto dolor.

Conté en mis cuentos, mi vida…
Fue un alivio.
Y estoy como quise… en reposo, en el hoyo.

Mi mano y mi alma quedarán en la quietud al terminar de escribir.
Horacio quedará en pie por su obra.

Comienzo a ver la muerte desde otro lado.
Ya descanso.

Mastroberti, María Esther

– Epitafio de Julio Cortazar:
“Favor de no pisar el césped. No es rayuela. Es mi tumba”.

Cabrera, Rubén Faustino

– En la tumba de Michael Jackson:
“No sé si he sido lo suficientemente claro”

– En la tumba de un borrachín:
“¡Quién pudiera estar como Borges, enterrado en Ginebra!”

– En la tumba de un vago (colocado por la suegra):
“Aquí sigue descansando mi yerno”

– Un epitafio pergeñado por el poeta norteamericano Robert Frost (1874-1963):
Si un epitafio mi vida resumiera,
un bien breve para mí fecundo.
Que mi tumba de mí diga, quisiera,
”De amantes fue su pleito con el mundo”.

Mancilla, Eduardo

– Debajo de ésta eterna loza, yace una gran fortuna:
Remedios Clotilde Fortuna – 1889-1956
Ilusionista en vida. QEPD.

– Epitafio en la lápida de una suegra:
Debajo de ésta pesada losa yace mi suegra quién, evidentemente, no tuvo fuerzas para empujarla.

– En la lápida de un político:
Orine en otro lado.

– En la lápida de un marino:
Aquí subyace un subordinado suboficial de un submarino.

– Varios:
Aquí yacen los miserables gusanos que devoraron mis restos.
Aquí yace el futuro.
Aquí, yacía un fantasma.
Aquí yace un optimista quién, antes de morir, creyó en su nueva vida.
Aquí yace la crisis del capitalismo quién resucita cíclicamente.

Arrese, Ramiro

– “Querido Amigo, ¿cómo se te ocurre que puedo estar en este lugar? Búscame en cada cosa que hagas con alegría…”

Sanguino, Ricardo

– “Aquí yace alguien que tenía muchas ganas de seguir viviendo. Por favor, cierren con candado”.

– “Aquí descansa el cuidador de este cementerio. Por favor, no molestar entre las 14 y las 17”.

– Medía 2,33 metros:

Lápida 1:
Epifanio Pérez – Primera Parte

Lápida 2:
Epifanio Pérez – Segunda Parte

Volpato, Liliana

– Epitafio del verdulero:
“Aunque se escupa mi tumba, no veo crecer los rabanitos”.

Álvarez Cordeiro, Dolores

– Epitafio de Albert Einstein:
“Aquí yace el insigne y prestigioso científico, al que debemos la famosa formula matemátoca de E=mc2”

– Epitafio de Antonio Machado:
“Al caminante que nunca se da la vuelta y va abriendo caminos”.

– Epitafio a una madre querida:
“A la creadora que ahora yace bajo la tierra y que me inspirará desde el otro lado”.

Terreno, Fernando

– “Ya sé, aquí yace y hace mucho, justo él, que no hizo nada”.

– Epitafio para la tumba de Juan Díaz de Solís:
“Aquí nació la cocina rioplatense”.

– Epitafio para la tumba de Guillermo Tell:
“Tu espíritu pionero nos abrió el camino. Gracias. Gerardo Sofovich”.

Zubrzycki, Bárbara

– Epitafio en la tumba de Roberto Lavagna:
“Esta tumba está mojada. Es de Roberto Lavagna”.

Luis Profe

– El epitafio que aún no es:
“Algunos llaman a la adolescencia la edad del pavo, sin saber que pavos son los que crecen olvidando; gracias a Dios aquí no descansan los recuerdos de mi juventud”.

González de Tapia, Nélida Magdalena

– En mi lápida:
“Aquí descanso yo, solamente recibo rosas blancas y claveles violetas. Por favor laven y cambien el agua de los floreros. No me gusta el olor a podrido”.

Arnet, Elena

– “Golpee por detrás que me está tapando el sol”. Diógenes de Sinope

Agustina

– Epitafio de Graciela Alfano:
…”mentira, tu vida siempre ha sido una mentira”…

Maidana, Miriam

– “Para mí nada de curas o militares, que siempre me ha gustado morir sin intermediarios”.

Ecram, Lito

– “Si te he visto no me acuerdo, si me vieras no me reconocerías”.

– “Tumba vigilada desde su interior. No intente su profanación”.

– “Si no te conocía cuando estaba vivo, alejate ya mismo de este muerto”.

– “Javier Cucufate. 01/01/1900 – 31/12/1999. Murió en la víspera”.

– “Y sí, no somos nada…”.

– “Los estoy esperando. ¿Qué esperan para venir?”.

Rodriguez Masci, Dardo Justino

– “Pidió una sepultura lejos de cementerios, porque la eterna compañía de tantos muertos lo deprimiría. Cumplimos”. Sus amigos del alma. (Inscripción sobre la lápida de una solitaria tumba en una agreste colina).

Spacech, Gabriel

“Aquí yace Pérez Salvador,
chofer y de los buenos,
que pisó el acelerador
en vez de pisar el freno”

Scalici, Enza

– “Aquí descanso ¡¡por fin!! libre de la presencia de mi marido. Hijos míos, si no quieren que se forme un alboroto sin precedentes en este cementerio, cuando él muera, ¡ni se le ocurra acostarlo de nuevo a mí lado!”.

Nut

– Epitafio de un ex-incrédulo:
“Mira tu por donde, al final lo de morirse no resultó una leyenda urbana”.

Calderón Inca, Ricardo

– Epitafio al Extranjero:
“Aquí yace Mersault, junto a su madre que aún lo desconoce”.

Savoia, Liliana

– Epitafio de un escritor:
“Estoy en trance orgánico, lo anterior sólo fue verosimilitud”.

Gardella, Martín

– El cuento de otro mundo:
“Algunos dicen que es imposible que los muertos puedan escribir un cuento. Yo no creo que sea así. He leído cosas extraordinarias que estoy seguro han sido escritas post mortem. Se los digo yo, que soy un hábil y reconocido escritor (al menos eso es lo que dice mi epitafio)”.

Moday, Mauricio

– “Aquí yace mi ex esposa, todavía me parece imposible”.

Neira, Fernando

– “La realidad se puede tapar o se puede hacer tapa, pero hay algunas que no se pueden quitar”. Epitafio de Ernestina Herrera de Noble.

– “No derramen lagrimas sobre mi tumba, derramen tinto”. Epitafio de Horacio Guaraní.

– “Yo que usted no estaría aquí”. Epitafio de Eduardo Duhalde.

Carlos Parisi

– “Yago, ergo existí”.

– “Siempre honré mis deudas. Hasta esta tumba está a mi nombre”.

– “Si para poder morir se debe vivir primero, confieso que he vivido. Cuenta saldada”.

– “Por ser la primera vez que muero, no estuve tan mal, ¿no?”.

Del Valle Nieva, Elina

– “La hice corta, pero a full”. Epitafio de James Dean.

– “Cómo te explico que esto no estaba en mis planes”. Mi epitafio.

– “Me quedaron un par de cositas por hacer…”. Epitafio de Matusalén.

– “¿Quién fué el vivo que apagó la luz?”. Epitafio de Alva Edison.

Chara, Alberto

– “A mi… ¡no me hablen…!”. Epitafio de Beethoven.

Maneiro, Juan Manuel

– “Caminante, si Rácing ha salido campeón y pasas por esta tumba, por favor golpea dos veces en la lápida, gracias”.

– ”Yace tapado por esta losa José Ricardo Maidan. Bien haya que así sea. Nunca en la vida hizo cosa que no sea una macana”.

Lyall, Gustavo

– “Aquí yace Felix Luna. La Historia lo juzgará”.

Mazía, Ana Silvia

– Epitafio de un charlatán:
“Señoras, señores, y por qué no niños. Doctores, licenciados, padres, madres, miembros de la Asociación Cooperadora: heme aquí -abajo- para… ¡Eh, eh, esperen, no se vayan…!”

Maturana, Julio

– Mi epitafio:
“Comienzo mi muerte con la experiencia de la vida”

Arduino, Manuel

– Epitafio anticipado:
“Hice lo mejor que pude, pero no pude hacerlo mejor porque ustedes no dejaban de aplaudir mientras yo intentaba explicarles que lo de la nave espacial era una metáfora sobre el despegue de la Argentina”. Carlos Menem.

De la Rúa, Pablo

– Epitafio del desaparecido:
“Aquí nunca vino nadie”.

Chara, Alberto

– “Jamás me importó el dicho: ¡No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy!” Matusalén.

Schifrin, Bernardo

– A las especies desaparecidas:
Con las que convivimos desde los albores de la humanidad, exterminadas por un desmedido afán de lucro y dividendos.

Andreñuk, Damián

– “Compartimos tu nada con tus dedos de niebla”. Kurt Cobain.