Sin maquillaje

Hidalgo Díez, Paloma

Por mucho maquillaje que pongamos encima, no disimularemos las ojeras por tantas noches sin dormir. Una sugerente sombra de ojos no conseguirá el milagro de alegrar una mirada profundamente triste. El rojo alizarina de sus labios no endulzará la amargura que ha robado sus sonrisas. Las cicatrices recorren la piel del país y por mucho aceite de rosa de mosqueta que usemos para suavizarlas, siempre recordarán la herida, para evitar que el paso del tiempo fabrique marionetas con nuestros recuerdos.