Sin título

Queipo Rodríguez, Antonio

Esto me ocurrió en el bar de tomar el café. “Perdoná, ¿terminaste con el Marca?”. Era una chica con unos ojos enormes, que luego se leyó todas las letras y todos los números de todas las páginas. El caso no tendría nada de particular si no fuera porque ese era el día en el que la república hermana de Argentina conmemoraba años desde el golpe militar del General Videla. Entonces también escogieron el fútbol para distraer al gentío: jugaba la albiceleste un partido preparatorio en la lejana Polonia. ¡Ah, se me olvidaba! La chica y sus ojos inmensos eran criollos. El acento y el fútbol la delataron.