¿¿¿Qué culpa tuvo el arquero???

Durante, Oscar Eduardo

La verdad no la puedo decir pero, ¿quién dijo que el arquero tuvo la culpa?; yo al menos no la ví, pero por lo que pude escuchar del relator, que estaba enfurecido pobre hombre, me lo podía imaginar… Entonces la cuestión es la siguiente: ¿Qué hago yo en la policía? ¿Será por mi espíritu de “metiche” que estoy acá? No cabe ninguna duda, es por eso.

El asunto fue así: al “Ñato” (arquero por naturaleza) lo veníamos “cargando” con los muchachos porque le hacían goles de toda clase y él, con mucho tesón y esfuerzo, había entrenado hasta con “personal trainer” (o que se yo como le llaman a esos muchachos “fibrosos” que corren todo el día) para mejorar su estilo y puesta a punto física.

Terminaba el entrenamiento y el “Ñato” se había atajado todo lo que le tiraban, arrojaban y volaba… si, así es, ¡¡volaba!! Resulta que el relator (de la radio local que transmite los partidos del club) había llevado al encargado del club (una persona “todo-terreno”, es decir, de múltiples cualidades) a que le corten las alas a su Tero. En un descuido el ave partió antes de que se lo corten y el “Ñato”, que era el último que quedaba en la cancha, lo abarajó al ave que iba a medio vuelo (entiéndase altura de la cintura más o menos…).

Tal fue el susto que se pegó el ave que suponen todos murió de un paro cardiaco… Ahora bien, pregunto de nuevo, ¿qué culpa tiene el arquero? Se le pedía que ataje y lo hizo pero no creo que iba a saber que los animales también mueren de paros cardiacos, eso al menos, no nos enseñaron en la escuela. Por ello tuve que venir a la policía a salir de testigo del “Ñato”, que para colmo tenía que aguantar las risas de los policías… ¡¡De veras créelo!!

Dedicado al gran ídolo Roberto “el Negro” Fontanarrosa.