Dama y rey

Panno, Juan José

La noche anterior al partido de esta historia había leído en un libro sobre mitología de ajedrez que una dama y un rey pueden optar entre 364 posiciones diferentes para dar jaque mate al rey contrario. El tipo lo recordó justo en el momento en que quedó de frente al arco rival, a unos diez metros y el arquero a mitad del camino. Calculó que no iba a llegar a 364 variantes pero se dio cuenta enseguida de que las posibilidades eran muchas. Podía pegarle fuerte abajo contra el palo izquierdo; podía darle fuerte y abajo pero al otro lado; podía picarla por sobre la cabeza del arquero; podía meterla, si apuntaba bien, entre las piernas del arquero; podía intentar la gambeta corta y pegarle abajo, a la salida de la gambeta; podía darle seco, de chanfle, con tres dedos; podía tocarla a un costado para que el gol lo hiciera el wing derecho que venía acompañando, o podía pasársela al volante que venía por la izquierda tocando pito; no eran 364 posibilidades diferentes, pero a treinta podía haber llegado si no hubiera sido que entre tantas cavilaciones, el tres de Abogacía se le tiró a los pies desde atrás, le sacó la pelota limpita y los de Filosofía no tuvieron, después de esa, ninguna otra posibilidad de marcar el gol del honor aquel día del ocho a cero.