La cabaña

Natale, Diego

Ellos vivían en una cabaña en medio del bosque, prácticamente alejados del mundo. Habían sido felices en algún momento, pero ya era muy complicada su relación de pareja. Quizás suene como que ya eran dos personas grandes, pero eran sólo dos jóvenes aunque hacía bastante vivían juntos en ese espacio lejano. No estaba todo bien últimamente, los problemas dominaban la relación. Todo era motivo de pelea, un día se dio esta conversación:

– Te mandé un mensaje cuando fui a la ciudad y no contestaste, dijo él.

– No me llegó nada, contestó ella.

– No mientas.

– No miento. Todo para vos es excusar para armar pelea.

– Siempre estamos peleando y eso es pura y exclusivamente tu culpa.

– Siempre discutiendo…

– Yo también lo sufro, por las noches extraño nuestras risas…

Al día siguiente ella estaba por cocinar (había abierto el horno y el gas, pero todavía no lo había prendido) y él se levantó y le pasó por al lado sin saludarla, se sentó a la mesa y prendió la tele.

– ¿No me vas a saludar? Preguntó ella.

– No molestes, fue la respuesta.

Ella prendió un fósforo y le dijo:

– Eso de que sufrís es todo mentira.

Él se abalanzó sobre ella e hizo caer el fósforo en el horno que impulsó una explosión que los levantó por el aire y provocó un incendio. Se miraron desesperados, sabiendo que morirían ya que la lejanía impediría llamar un rescate, además el fuego se propagaría rápidamente en el bosque. Con lágrimas en los ojos, él dijo:

– Lo único que puedo hacer es pedirte perdón amor. Disculpame por haber hecho tan insoportable estos últimos meses, encima provoqué el incendio nunca podré descansar en paz.

Ella rió y besó sus labios.

Con esa última expresión de amor esperaron el final.