Carrera

Giordano, Miguel Ángel

Nunca nadie habló de mí. Y me duele, porque yo también estuve allí y compartí con todos ese momento tan glorioso. Esa vertiginosa y única carrera.

Me duele, porque a pesar de haber llegado primero a la meta, nunca nadie habló de mí, siempre se habló de él.

¿Por qué de él, si llegó segundo?

Pero… ¡qué carrera! Solo doce segundos y con obstáculos. Todo un récord.

Lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Partimos, enseguida entre otros nos cortamos él y yo, dos brillantes luces entre las luces. A veces, como cómplices furtivos, nos rozábamos apenas y seguíamos adelante en busca del objetivo común. Cuando aparecieron los obstáculos, los sorteamos con astucia y agilidad a todos. Uno, dos, tres y en el último, casi caemos, pero logramos llegar a la meta.

Como dije, llegué primero. Y mientras reposaba junto a la red, veo a los jugadores ingleses desparramados por el piso y a Diego con su típico salto, gritando el gol.