Los extraterrestres, Maradona y el ataque que no fue

García, Guillermo

La invasión estaba prevista para el viernes 27 de junio de 1986, según el calendario terrestre. Cinco días antes, los pequeños, esféricos e implacables plutonianos enviaron la última nave de reconocimiento. Quiso la casualidad que se estacionara a gran altura sobre el área de México DF y, atraídos los sutiles mecanismos por los gritos de casi 115.000 gargantas, apuntara su poderoso teleobjetivo al campo de juego del Estadio Azteca justo en el momento en que Diego Maradona iniciaba su enloquecida carrera hacia el arco rival. Ante lo que aquel insignificante humano de pies ligeros hizo entonces con la pelota, los pequeños, esféricos e implacables plutonianos -quizá por primera y única vez en su larga historia de guerras y conquistas- experimentaron primero asombro, luego inquietud y por último pánico. La invasión fue cancelada de inmediato y la Tierra, definitivamente, borrada de los objetivos expansionistas del noveno planeta.