Rutinas

Queipo Rodríguez, Antonio

Matías Gutiérrez era un tipo que jamás se salía del guión. Por eso aquella tarde le entró la congoja cuando vio las vías de ferrocarril debajo de sus pies. Se agarró lo más fuerte que pudo a la baranda del puente y pensó que lo mejor era desandar el camino y volver. Corrió y llegó a la casa ya sin aliento. Dejó la higiene en el lavabo, la ropa colocada en el armario y entró en la cocina para enterrar el morro en una botella de licor. Luego abrió la llave del gas y se tiró en el diván del salón. Encendió el televisor y con el documental de La 2 se le llevó el sueño. Así fue como encontraron muerto a Matías Gutiérrez, un ser humano cualquiera, un hombre rutinario.