Policiales

Mancilla, Eduardo

El titular de Crónica confundió a los lectores cuando anunció el increíble asesinato del occiso.

Confesión del alcohólico anónimo.

El trago me acompaño hacia él, estaba armado, me apuntó, al mismo tiempo hice lo mismo, cerré los ojos y comencé a disparar hasta que el tambor quedó dando vueltas y el humo de pólvora se despejaba. Él debió haber muerto, yo quedé mutilado por las esquirlas del espejo.

Abuso sexual.

En rueda de reconocimiento la octogenaria reconoció al violador, en un instante de distracción de los detectives, la anciana se dirigió al joven que segundos antes había señalado y enfrentándolo sin temor alguno le dijo: -Vamos a casa, querido-.

Inseguridad

Diario La Capital de Rosario (Decano de la prensa Argentina)

Una patrulla policial ultimó en Lomas de Alberdi a una peligrosa banda conformada por tres delincuentes con frondozo prontuario, de ocho, diez y once años cuyo aguantadero está localizado en el barrio La Cerámica. Los cuerpos mutilados por los disparos quedaron en el asfalto. El comerciante, que solicitó la presencia de los efectivos, pudo reconocer, felizmente, a uno de los malhechores quién entre sus ropas aun conservaba los efectos del robo. Un pequeño pino que decía: “Feliz Navidad”.