Día de pesca

Montelpare, Sandra

Venía algo grande, sin dudas. Luisito metió las botas en el agua entusiasmado. Lo ganaba la curiosidad. Dio un último tirón y ya el doradito serpenteaba en el aire. Cuando giró para tirarlo en el balde, el sol le regaló el reflejo de su padre sentado en un tronco viejo oteando el río, ese que se lo había tragado en otro día de pesca.