Mi querido viejo…

Cabrera, Rubén Faustino

Día del Padre. Preparo el asado. Coloco un CD y escucho “Mi viejo”, por Piero. Mala idea. Se me caen las lágrimas: hace veinte años que no está mi viejo. Ni siquiera reparo en que alguien ha abierto la puerta de calle. Una voz grave me dice, a mis espaldas: “Hola, Rubén”. Conmocionado, me doy vuelta lentamente en este domingo en que ya no está mi viejo. “Hola, Rubén”, repite mi suegro. Lo saludo tan efusivamente, que se sorprende un poco. Le sirvo un vaso de vino, me sirvo otro y brindo con él, mi otro querido viejo.