Padre

Bellouh Ardoy, Claudio

Cualquier hombre puede ser padre. Pero no todo padre es hombre. Bastan algunos tragos de ginebra para que cualquiera que presuma de hombre, con dos cachetadas convierta a una mujer en madre. Eso no lo hace padre. Tampoco aquél que sacia sus apetitos sexuales y nada más. Un padre es aquél que siembra con amor la semilla y el fruto obtenido se convierte en objeto de su devoción. Un padre se demuestra en las madrugadas heladas, cuando se dirige a su trabajo. En esas tardes tórridas, cuando se le pega la camisa a la piel y sigue caminando en busca del sustento para los suyos. Ser padre es simplemente predicar con el ejemplo y ser símbolo de probidad.