¿Cómo pude ser?

Madrazo, Jorge Ariel

Qué sudoroso el brío para enrumbar la galera de esclavos hacia la remota isla de Náhuatl; cuán refrescante la brisa que, en la playa infinita, cacheteó nuestra plegaria; qué injusto el látigo del capanga al recordarnos la servil condición; cómo los orangutanes de la jungla antojaban –en lo grotesco –parecerse a nuestro empeño. Qué libres resollaban al comparársenos. Ah, cómo reímos al clavarse de pronto mil flechas en el tórax de los amos. Cómo, cómo vinimos a morir aquí.