La muerte del Negro Fontanarrosa

Rodriguez Masci, Dardo Justino

El Mendieta llora… y cabizbajo, reflexiona sobre su destino de cristiano engualichado.
El Inodoro está tan triste que se niega a pelear con los loros.
La Eulogia siente tanta pena que no quiere comer.
Y hasta Boogie el Aceitoso derrama una lágrima por su ojo derecho y siente el corazón estrujado.
Es que el Negro Fontanarrosa, su genial padre, ha muerto.
Dicen que lo vieron entrar al Cielo con la camiseta de Rosario Central, y que detrás de él, un malón de indios lo despedía con gritos, agitar de lanzas y corcoveo de sus cabalgaduras, mientras una bandada de verdes loros, aleteaba y chillaba con energía, revoloteando por sobre la indiada.