Accidente espacial

Lamique, Mario César

Primero el golpe, el impacto contra la superficie de Marte, luego el calor de las llamas.
La nave incendiándose, Walter sentía un penetrante dolor en su cara y le nublaba la visión.
Se sentían asustados y se presumían solos.
– No tan solos – señaló a los que se acercaban amenazantes-
– ¿Qué son? Preguntó Walter forzando la vista.
– No sé, son un algo.
Enzo dirigió la mirada hacia la nave casi destruida, luego la desvió hacia su compañero que trastabillante intenta caminar hasta quienes se acercaban.
– Somossss amiiiigosssss
– Veniiimoos en sooon de pazzz-, hablaban deletreando, por alguna razón se suele pensar que si no conocemos cómo habla la otra persona, si alargamos las sílabas, de esta manera sí nos hacemos comprender.
Como respuesta el líder disparó dando en la rodilla de Walter.
– Veniiimossss deee laaa Tierraa-, pudo decir, aún herido.
– ¿Planeta Tierra?-, preguntó el líder.
– Si-, contestó Walter, sin deletrear.
– Oh, Tierra… Maradona-, dijo el líder.
Les perdonaron la vida aunque quedaron prisioneros y cada noche deben contar alguna genialidad del 10, sin inventar ni repetir.
En eso deben andar por estas horas, narrando jugadas, goles, tacos y hasta derrotas para poder estirar sus vidas, un día más, una gambeta más.