¡Cosa e’ mandinga!

Torres, Víctor

Veo su mano detenerse, culpa de un avieso y macabro destino. Se relaja con una puteada y vuelve al caligrama. Sonríe, estalla en un grito, “¡canalla!”, que hace eco en el gigante y agita las aguas del arroyito.
– Oiga Negro… el color del chiripá… ¿no le parece afeminao?- dijo el paisano amedrentado por su armadura.
– Que lo parió- susurró el cachorro engreído con voz adulterada, mientras Boogie, un tanto distraído, reflejaba su calco en un espejo.
– Eh… Don Inodoro, no se queje hágame el favor… ¿sí?…
-… Es que… creo que me han engualichau a la Eulogia sabe, y quiero reconquistarla a juerza de hombrísmo-, retrucó el renegau.
– Tome, póngase ésta bombacha y verá cómo recupera el amor de su señora-, afirmó el criador.
– Le agradezco Negro, pero ya me puse el eslip…
Volvió a sonreír, pero una viñeta vacía se llenó de llanto. “El mundo ha vivido equivocado”, sí Negro, mala palabra es hambre, pobreza, torturas, no mierda o pelotudo que me sirven de descargo.
Allá donde fuiste un santo te espera y también la nostalgia de la palomita de Poy, las minas, los defectos, la gansada. ¡Amalaya! Con las palabras ahora sin vos Negro, creador de mis artilugios, artesano de la historia.