El cepo

Sarinski, Lilian

Le robas el sabor, el calor-arbitrariamente, minuciosamente- de la húmeda piel que se entrega por… ¿última vez?
La oscura oquedad de la razón o la sinrazón no tiene participación alguna. Instinto de gorrión dijiste alguna vez. Libre, de vuelo bajo y solitario que se detiene en algún rincón de esta ciudad de pasos apresurados sólo para mirar desde otra perspectiva las soledades acompañadas, el todo y la nada.
-¿Qué misterios se impregnaron en tu cuerpo sin edad para morir y renacer adentro mío?
Los mil y un intentos fueron vanos. No puedes escapar. No quieres escapar. Porque sabes que te aparta y te atrapa una vez más.