Destino infalible

Green, Gustavo Eduardo

Me indicaron el lugar, lo señalaron en forma inequívoca.
Intenté dirigirme hacia el lado contrario pero me detuvieron.
Anotaron el sitio con letra clara; con la instrucción hice un bollo compacto y lo boté.
Me explicaron que él ya no estaba, y yo simulé no entender.
Soportaron mis miradas esquivas y mis fingidas distracciones. Comprendieron mi angustia.
Fueron pacientes y por momentos enérgicos.
Debo admitir que siempre fueron contemplativos, hasta el último momento, cuando me acompañaron al sitio indicado, tomándome suavemente del brazo y ayudándome a descender a la tumba con la lápida de mármol veteado dónde en bellas letras góticas lucía tallado mi nombre: Boogie.