Mendieta

Tomasella, Marta Mercedes

Inodoro Pereyra estaba preocupado, se dio cuenta que Mendieta desde hacía un tiempo estaba melancólico, casi no comía y dormía muy poco.
Se pasaba largos momentos contemplando la luna y suspirando, pensó que tal vez extrañaba su condición de lobizón o analizaba la posibilidad de que la luna sea una tortilla suspendida en el cielo.
Cuando le preguntaba por qué estaba así contestaba con un suspiro.
– Fíjese usté don Inodoro, son ganas de suspirar nomás, la pampa es tannn grande, le respondía.
Inodoro investigó hasta que la Eulogia se lo aclaró todo.
– Lo que pasa Pereyra es que Mendieta esta enamorao.
– ¿De quién?
– De la perrita que apareció cantando la otra noche en “you mach”.