Se siente…

Hernández, Carlos Eduardo

Mientras leía, se detuvo por un momento con la vista fija sobre los pequeños personajes de la historieta. Primero se fueron desdibujando, luego se hicieron borrosos, por último dos gruesas gotas cayeron sobre ellos. Su mano instintivamente buscó en el bolsillo trasero del pantalón regresando con un pañuelo. Se levantó y caminando con pasos lentos hacia la ventana se quedó mirando algo, o nada.
A sus espaldas, inaudible para él, se produjo un cuchicheo:
– ¿Qué ha pasau, Don Inodoro? Está tuito mojao
– ¡Se estraña al Negro, Mendieta!
– Y qué le parece, Don Inodoro. Me están entrando ganas de ponerme a auyar.
– No, el no nos hiso pa’ la tristesa. No lo hagamos quedar mal
Los pasos se acercaban nuevamente, apagados por la alfombra.
– Tiene rasón, Don Inodoro. ¡Ya guelve, recompóngase!
– La junción debe continuar, Mendieta.