Décalogo para cuentistas

Faunes, Martín

1. Escriba lo que tenga en mente sin detenerse.
2. No describa piedras, musgos ni otros, ni sobre adjetive.
3. No diga ni explique, muestre o insinúe; los lectores son personas inteligentes.
4. Descanse su escrito, pero suéñelo y después intégrele sus sueños.
5. Reescriba el cuento escogiendo el mejor punto de vista.
6. Tenga presente la personalidad de sus personajes.
7. Lleve el conflicto al párrafo más cercano al comienzo posible.
8. Oculte detalles anticipantes del desenlace, son correctos sólo los que vayan desarrollándolo.
9. Descanse el cuento otra vez pero continúe soñándolo.
10. Retómelo y elimine personajes sin rol, lugares comunes, omnisciencias, moralejas, y todo lo innecesario, pero recuerde el valor de la metáfora.

Sin embargo, todo decálogo del cuento, debe ir acompañado de una bajada que recuerde la frase del mensajero de la reina: ‘perdone mi reina la extensión de este mensaje, pero no tuve tiempo de escribirlo de manera más breve’; otra que diga ‘un cuento no es sino la narración de uno y sólo un conflicto, una novela es la narración de un conflicto mayor que puede dividirse en conflictos menores’; otra que diga ‘un conflicto importante debe cambiar la visión de mundo a los personajes’; y aún otra ‘no confunda al narrador con el escritor’; y otra ‘un escritor no necesita haber vivido una situación para imaginarla y narrarla’; y una más ‘la literatura no es masoquista, nadie por eso lo va a leer a usted por obligación o sólo porque lo haya escrito, al lector hay que ganárselo con excelencia’; y, finalmente: ‘describe a tu aldea y serás universal’.

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