El umbral del lado oscuro

Robles Miras, Salvador

Empezó a notar los síntomas de las últimas semanas, aunque más acusados; a diferencia de las otras veces, no sólo se había olvidado de sus señas de identidad, sino que a duras penas sabía dónde se encontraba. Después de errar durante horas por avenidas, calles, callejones y callejuelas, dio por casualidad con la que, en una ráfaga de lucidez, reconoció como su casa, si bien no acertó a introducir la llave en la cerradura. Tras varios intentos fallidos, pulsó el timbre.
– ¡Mamá! –, exclamó una mujer joven bajo el dintel de la puerta- Te hemos buscado por todas partes. ¿Dónde te has metido?… ¿Qué te ocurre? Estás pálida.
– Me he perdido y no consigo encontrarme. ¿Quién eres tú?

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