Vinagre de vino

García, Fabián

Pensó en que le iba a convenir guardarse un poco. No le iban bien las cosas. Buscó un sótano oscuro y se escondió pensando: “Voy a añejar, voy a añejar como la puta madre y cuando salga, darme un sorbito va a ser un privilegio de elegidos”.
Pero no siendo las condiciones de humedad las adecuadas, solo se transformó en vinagre. Cuando salió, lo usaron para aderezar la ensalada en una fonda rotosa. Eso fue todo.