El sacrificio

García, Liliana

La playa era un páramo desierto sólo recortado por las siluetas de un reducido grupo de hombres y mujeres. Apenas alimentados y con sus rostros descompuestos, trataban de insuflarse coraje unos a otros, pero el miedo se lo impedía. Más allá, donde terminaba la línea de arena y comenzaba la abigarrada vegetación, unos ojos furtivos los observaban con ansiedad y codicia. El más viejo del grupo se arrodilló sobre la arena y besó el suelo. Las lágrimas de los demás casi se escuchaban rodar sobre sus rostros. Terminada la ceremonia, el viejo se irguió como un guerrero y caminó hacia las altas y sombrías plantas. Al momento, un gruñido de bestias satisfechas heló la noche. Un hombre menos era demasiado.

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