El verdadero final de “mi amigo Emi”

Patokata

Ella lo oye merodear en torno a su cama por las noches, aunque está aterrada no atina a moverse y se tapa con las sábanas hasta la cabeza.
Está cansada de decírselo a sus padres y de que éstos le digan que se trató sólo de una pesadilla.
Hoy ha tomado una decisión: luego de cerciorarse de que el fuego de la chimenea está bien encendido, va hasta su habitación y toma el payaso que la mira con cara de burla desde su sitio.
Ya no tendrá más ocasiones para sus correrías y ella podrá dormir en paz y sin miedos otra vez.