Cuento mamá

Echart, Beatriz Delia

Su cara con arrugas, su mirada estaba entre estupor y complicidad, su boca seca no encontraba humedad alguna para poder dejar deslizar palabras, cuando repentinamente, le dijo a su niña de tan sólo 10 años, quedate tranquila, la niña la miró y confió.
Al cabo de unos días la niña se sinceró con su mamá y le dijo que le había parecido la voz de su papá, la de aquel hombre que entró una noche a su casa, se metió en su cama, y trató de calmarla diciéndole al oído, “shhh, no te asustes que soy papá”.
Su madre entre morisquetas que no podía dominar y una voz que intentaba ser de alguien calmado, le dijo nooooooooo, quedate tranquila, como va a ser tu papá?; y la niña volvió a confiar.
Así creció confiando en su mamá, y a través de los años, al cabo de unos 43 años de edad, su padre abusó nuevamente de ella con su vocabulario soez, su presencia prepotente, y su carácter de dominador,; allí su madre se llamó a silencio, y la niña señora, con familia conformada, un hijo y un marido, supo que su mamá calló, que su mamá fue cómplice, que su mamá toda la vida la alejó de su lado para que la presencia de ésa niña, ahora señora de 53 años, jamás, jamás, vuelva a recordarle que es su pesar para el resto de su vida.
Conclusión: mamá es una palabra muy grande, hay que saberla llevar, hay que saberla ganar día a día, por eso me felicito y felicito a todas aquellas que ante todo son MAMÁS.