Relato de una muerte empírea

Martínez, Mauro

La existencia merodeaba entre el insomnio intermitente del efímero segundo, y de la eterna hora… hasta que: ¡¡Murió dios!! Sí, ¿No se percataron?
En las crónicas rojas de la prensa local pasan la impronta noticia, -con música sensacionalista como para atraer televidentes, y esas cosas del rating-
“Lo asesinó un físico cuántico con la supuesta complicidad y ayuda de un biólogo evolucionista”, rezan los medios de comunicación más perspicaces.
Pero tranquilos circunstanciales y azarosos lectores; tómense un pausa, tengan calma, no desesperen; en el momento que ustedes lean este escrito “racional” para pocos, “desolador” para algunos, e “injurioso y blasfemo” para la mayoría, quizá ese tal dios se encuentre viviendo su vida eterna en el paraíso de la lógica y la razón.