Tiempo

Musso, Liliana

El tiempo irreversiblemente, la arrastró sin prórrogas.
El tiempo no sabe de dolor, no los padece. Pero no es infalible y en su loca carrera no logra borrar los recuerdos.
El nacimiento de su hijo la mantenía viva, los escasos segundos que pudo sostenerlo, olerlo y el minuto fatal que le fue arrebatado. Por fin lo encontró, para una madre nada es imposible. Él no la reconoció, el tiempo lo había madurado fuera de sus raíces.
Los ojos se le nublaron, tendió la mano y el tiempo la mató.