Concierto para madre e hija

Fulco, Omar

Mientras iba presurosa a su casa, pasaban por su mente las vivencias del día; imágenes y voces que la atormentaban. Apareció el “¡mi madre!” del primer cliente cuando la tuvo frente a él. Después, ese susurró al oído: “¡mamita te como toda!”. Quería llegar rápido a su casa. Faltaba poco. Ya caminaba por las calles del barrio humilde. Al ingresar a su casa, todo cambió; sólo escuchaba lo único que para ella tenía sentido cada día: el “¡Mami, Mami!” de su pequeña hija cuando iba a su encuentro y se fundían en un concierto de besos, risas y abrazos.